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Lrestar atención parece algo espontáneo. Sin embargo, gran parte del día transcurre mientras la mente repasa lo que ya ocurrió, anticipa lo que podría suceder o se desplaza entre distintas preocupaciones. Aprender a advertir ese movimiento permite relacionarnos de otra manera con lo que vivimos.
La palabra mindfulness suele traducirse como atención plena. Más allá del concepto, se refiere a una capacidad concreta: reconocer lo que ocurre en el cuerpo, la mente y el entorno mientras está sucediendo.
Puede expresarse al notar una emoción cuando comienza a aparecer, descubrir que dejamos de escuchar durante una conversación o reconocer la tensión corporal antes de actuar de manera impulsiva.
La práctica comienza en ese instante de conciencia. No exige mantener una concentración perfecta, sino advertir que la atención se ha dispersado y volver a la experiencia del momento.